SECESION PARA BAJA CALIFORNIA SUR
Soñar con una Republica Independiente
Cuando un gobierno ha cesado de proteger la vida, la libertad y las
propiedades del pueblo, cuyos poderes legítimos ha recibido y para cuya
felicidad ha sido instituido; cuando estos poderes, lejos de ser una garantía
para el goce de sus derechos inajenables e imprescriptibles, se vuelven por el
contrario, en manos de las autoridades en un instrumento de tiranía y de
opresión; cuando la constitución federal y republicana del país que estas
mismas autoridades han jurado sostener, no tienen ya una existencia vital,
habiendo sido aniquilada por la violencia, y sin el consentimiento de los
Estados soberanos, para dar lugar a un despotismo central y militar, a
consecuencia del cual se desconocen los intereses generales, a excepción
únicamente de los del ejército y los del clero, enemigos eternos de la libertad
civil, a la vez que satélites e instrumentos habituales de la tiranía; cuando
después que la constitución ha sido hollada, y que ni la moderación ni las
representaciones por nuestra parte han podido obtener otro resultado que la
prisión de los ciudadanos encargados de hacer valer nuestros derechos cerca del
gobierno general, vemos invadir nuestro territorio a ejércitos mercenarios para
forzarnos a aceptar el gobierno centralista corrupto; cuando en fin, en
consecuencia de tales actos de dignidad, vemos desaparecer el sistema
republicano democrático y prevalecer el Centralismo Corrupto Insensible de
gobiernos cegados de ira y poder destruyendo la sociedad civil en sus elementos
primitivos, en una semejante crisis, la primera ley de la naturaleza, el
derecho de la conservación natural nos impone el deber de defender nuestros
primeros principios políticos y de tomar sobre nosotros mismos el cuidado de
gobernamos en nuestros propios negocios. Implidos, pues, como por una
obligación sagrada hacia nosotros y hacia nuestra posteridad, hemos emprendido
derribar el gobierno que se nos quiere imponer, y crear otro, calculado de modo
que pueda salvarnos de todo riesgo futuro, y asegurar nuestra felicidad y
nuestra prosperidad venidera.
Las naciones como los individuos son responsables de sus actos ante la opinión del género humano: convencidos de esta verdad, vamos a someter al juicio del mundo imparcial una parte de nuestros asuntos y nuestras quejas; vamos a procurar justificar la marcha peligrosa pero inevitable que vamos a emprender, al romper los lazos políticos que nos unían al pueblo mexicano, y la actitud independiente que emprendemos tomar entre las naciones del globo.
El gobierno mexicano por sus leyes de corrupción política y maridaje entre facciones políticas corruptas invitó y prometió a la sociedad civil: Bienestar socioeconómico para todos, Igualdad de Oportunidad, Empleos y sobre todo La Inconclusa Democracia en México,
Las naciones como los individuos son responsables de sus actos ante la opinión del género humano: convencidos de esta verdad, vamos a someter al juicio del mundo imparcial una parte de nuestros asuntos y nuestras quejas; vamos a procurar justificar la marcha peligrosa pero inevitable que vamos a emprender, al romper los lazos políticos que nos unían al pueblo mexicano, y la actitud independiente que emprendemos tomar entre las naciones del globo.
El gobierno mexicano por sus leyes de corrupción política y maridaje entre facciones políticas corruptas invitó y prometió a la sociedad civil: Bienestar socioeconómico para todos, Igualdad de Oportunidad, Empleos y sobre todo La Inconclusa Democracia en México,
podemos enumerar las seis promesas incumplidas de la democracia que están
vigentes, y de manera contextualizada a México, las podemos presentar se la
siguiente manera.
SEIS PROMESAS INCOMPLIDAS DE LA DEMOCRACIA EN MEXICO
Primera. Los grupos, y
no los individuos, se han convertido en sujetos políticamente relevantes de una
“poliarquía” de poderes desiguales. Es el caso del enorme poder de
sindicatos como el SNTE, los monopolios de las telecomunicaciones y las cúpulas
partidistas, que definen el rumbo de las grandes políticas económicas.
Segunda. La
representación política no deja al representante (legisladores) la capacidad de
decidir conforme a su libre juicio, sino que lo convierte en autómata sujeto a
las instrucciones de su partido o de grupos de interés. En México si un
legislador vota por convicción en contra de su bancada partidista lo
“congelan”, lo apartan de la esfera de poder, lo cual nulifica el vínculo entre
el pueblo y el poder que dimana de éste.
Tercera. La democracia
no ha alcanzado la identificación entre gobernantes y gobernados. Solo 22% de
los mexicanos piensa que el país está progresando de la mano de los políticos
que nos representan, y únicamente 16% cree que la democracia está mejorando.
Ante la falta de identificación entre las decisiones políticas y las
aspiraciones ciudadanas la sociedad activista ha dado pasos clave como el
impulso de la reforma política, que amplía la posibilidad de ejercer algunas
formas de democracia directa.
Cuarta. La democracia
no ha conseguido llegar a ámbitos donde se toman decisiones que afectan a toda
la comunidad: la economía, la empresa, la administración, la familia, etcétera.
Según numerosos estudios publicados por organizaciones independientes, la
cultura política de los mexicanos sigue siendo intolerante, discriminatoria,
raramente solidaria y poco participativa.
Quinta. La democracia no
ha eliminado completamente la opacidad del poder, el “secreto de estado”. En
lugar del “Ágora” abierta predominan todavía los secretos de estado y los
pasillos oscuros de poder. A pesar de los avances que hemos tenido en materia
de transparencia y acceso a la información falta mucho para que el ejercicio
del dinero público pueda ser revisado y vigilado de manera eficaz.
Sexta. La democracia no
ha conseguido extender la virtud cívica o el amor a la cosa pública: ha crecido
la apatía política y la dependencia clientelar basada en el interés individual.
Probablemente la elección que ha generado el parte aguas del supuesto ¨CAMBIO
DEMOCRATICO¨ entre la población fue en las campañas electorales de 1988.
Finalmente, la democracia no ha fortalecido el federalismo. El
antiguo poder hegemónico del Presidente se trasladó a los estados donde, en
algunos de ellos, se vive un “feuderalismo” bajo el poder absoluto de los
gobernadores. En esos estados los organismos constitucionales autónomos son de
papel y los recursos públicos son utilizados con opacidad, irresponsabilidad
política y falta de visión estratégica.
Hoy
casi la mitad de los mexicanos preferirían gobiernos autoritarios pero
efectivos en generar progreso, en vez gobiernos democráticos donde priva el
desorden y el estancamiento. En Europa sucede lo contrario, pues más del 90% de
la población de ese continente apoya la democracia.
Las cuales fue clara la participación de la podrida política centralista
y corrupta de México.
Esta esperanza ha sido cruelmente eludida; habiendo aprobado la nación mexicana los cambios hechos en la forma de su gobierno, por Partidos Políticos de Ideologías Fascistas y Centralistas), que ha trastornado la constitución de su país, estos partidos no nos ofrece otra alternativa que abandonar nuestra unión con la Federación Mexicana nos han sometido por medio de tan crueles privaciones o de someternos a la más detestable de todas las tiranías, al despotismo político y religioso.
Nuestra prosperidad ha sido sacrificada y nuestros intereses han sufrido constantemente bajo una legislatura tan celosa como imparcial que se nos había impuesto sentada a una gran distancia de nuestro país. Se había mantenido este estado de cosas, a pesar de las peticiones de SECESION, a fin de que se crease a Baja California Sur como un País distinto, y a pesar de que habíamos, conforme a las disposiciones de la constitución nacional presentado al congreso general una constitución republicana que ha sido rechazada sin justa causa con el más insultante menosprecio.
Nada se ha hecho para establecer un sistema público de educación, a pesar de que existen inmensos recursos asignados por las rentas públicas, y aun cuando la política haya consagrado como un axioma que es inútil esperar de un pueblo la permanencia de la libertad civil o la capacidad de gobernarse bien a menos de que no esté ilustrada por la antorcha de la educación pública.
Se ha permitido a los gobernadores ejercer actos arbitrarios de opresión y de tiranía sobre nuestros conciudadanos: han sido hollados los derechos más sagrados del hombre libre, y la corrupción política se ha sobrepuesto al pueblo sudcaliforniano.
Nuestro comercio se ha visto expuesto a violencias y a piraterías; los extranjeros han sido autorizados para apoderarse de nuestras tierras y para llevar la propiedad de nuestros ciudadanos a ser mísero ciudadanos de segunda clase, todo esto avalado desde el centro de la Republica Mexicana y no tomar en cuenta al Pueblo Sudcaliforniano.
Ese gobierno, mientras duraban nuestras relaciones con la república, constantemente ha sido el ludibrio, el juguete y la víctima de las revoluciones militares; amenazado sin cesar en su existencia, él se ha mostrado siempre débil, corrompido y tiránico.
Estos agravios y otros más numerosos todavía, han sido soportados por el pueblo de Sudcalifornia, hasta que la tolerancia cesó de ser una virtud, fue cuando nos vemos pues, obligados a concluir que el pueblo de México, habiéndose sometido al aniquilamiento de su libertad y a la dominación militar es incapaz de ser libre y de gobernarse a sí mismo.
La necesidad de nuestra propia conservación, es una ley que nos obliga a separamos para siempre del Gobierno Opresor Centralista de La Republica de México.
Esta esperanza ha sido cruelmente eludida; habiendo aprobado la nación mexicana los cambios hechos en la forma de su gobierno, por Partidos Políticos de Ideologías Fascistas y Centralistas), que ha trastornado la constitución de su país, estos partidos no nos ofrece otra alternativa que abandonar nuestra unión con la Federación Mexicana nos han sometido por medio de tan crueles privaciones o de someternos a la más detestable de todas las tiranías, al despotismo político y religioso.
Nuestra prosperidad ha sido sacrificada y nuestros intereses han sufrido constantemente bajo una legislatura tan celosa como imparcial que se nos había impuesto sentada a una gran distancia de nuestro país. Se había mantenido este estado de cosas, a pesar de las peticiones de SECESION, a fin de que se crease a Baja California Sur como un País distinto, y a pesar de que habíamos, conforme a las disposiciones de la constitución nacional presentado al congreso general una constitución republicana que ha sido rechazada sin justa causa con el más insultante menosprecio.
Nada se ha hecho para establecer un sistema público de educación, a pesar de que existen inmensos recursos asignados por las rentas públicas, y aun cuando la política haya consagrado como un axioma que es inútil esperar de un pueblo la permanencia de la libertad civil o la capacidad de gobernarse bien a menos de que no esté ilustrada por la antorcha de la educación pública.
Se ha permitido a los gobernadores ejercer actos arbitrarios de opresión y de tiranía sobre nuestros conciudadanos: han sido hollados los derechos más sagrados del hombre libre, y la corrupción política se ha sobrepuesto al pueblo sudcaliforniano.
Nuestro comercio se ha visto expuesto a violencias y a piraterías; los extranjeros han sido autorizados para apoderarse de nuestras tierras y para llevar la propiedad de nuestros ciudadanos a ser mísero ciudadanos de segunda clase, todo esto avalado desde el centro de la Republica Mexicana y no tomar en cuenta al Pueblo Sudcaliforniano.
Ese gobierno, mientras duraban nuestras relaciones con la república, constantemente ha sido el ludibrio, el juguete y la víctima de las revoluciones militares; amenazado sin cesar en su existencia, él se ha mostrado siempre débil, corrompido y tiránico.
Estos agravios y otros más numerosos todavía, han sido soportados por el pueblo de Sudcalifornia, hasta que la tolerancia cesó de ser una virtud, fue cuando nos vemos pues, obligados a concluir que el pueblo de México, habiéndose sometido al aniquilamiento de su libertad y a la dominación militar es incapaz de ser libre y de gobernarse a sí mismo.
La necesidad de nuestra propia conservación, es una ley que nos obliga a separamos para siempre del Gobierno Opresor Centralista de La Republica de México.
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